Humilde propuesta para ciertas feministas tras su reciente fracaso ante la RAE: nueva cruzada para prohibir los urinarios
From Townhall.com —
Young women in Sweden, Germany and Australia have a new cause: They want men to sit down while urinating.
This demand comes partly from concerns about hygiene — avoiding the splash factor — but, as Jasper Gerard reports in the English magazine The Spectator, ”more…
Fuente: theunisexbrigade
Mientras preparaba el libro que he terminado -más detalles pronto, espero- vi muchas horas de televisión relacionadas con la Movida. De todos los movimientos contraculturales que trato, quizá ninguno como éste pasó tan rápido de la marginalidad al reconocimiento público en sus dos sentidos: el éxito comercial y el amparo de las instituciones. Y donde más claro se ve esto es en la televisión. Muy poco después de la llegada del PSOE al poder, ya era normal ver en los dos canales nacionales -un monopolio del Estado- a jóvenes modernos contando cuál era su droga favorita -Almodóvar en “La edad de oro”-, gritando “Me gusta ser una zorra” -Las Vulpes, en “Caja de ritmos”, en horario infantil- o proclamando las maldades del capitalismo -“La bola de cristal”, también en horario infantil. Lo más interesante de esto, o al menos lo que más me sirve para explicar lo que trato de explicar en el libro, es que estos jóvenes no parecían sentir la menor contradicción entre estar pidiendo una revolución -quizá no política, pero sí cultural y sexual- y hacerlo desde un órgano del Estado dirigido por un partido básicamente burgués. Puede parecer raro, pero en realidad era una genialidad, porque ambos lados se beneficiaron mucho del pacto: los jóvenes contraculturales se hacían famosos y el gobierno socialista parecía moderno y conseguía voto juvenil. El ABC ponía el grito en el cielo cada dos por tres -poco tiempo después, bajo la dirección de Ansón, le dio espacio en sus páginas a la Movida-, pero quizá eso no hacía más que ayudar tanto a los jóvenes modernos como al gobierno en lo que ambos pretendían.
El vídeo que abre este post (de 1983) no lo descubrí hasta anoche. En el libro explico que, así como la Movida se benefició enseguida de su instinto comercial y las ayudas políticas, los libertarios catalanes -que tenían mucho que ver con ella- no comprendieron las reglas de la nueva cultura, no supieron cuáles eran los mecanismos que llevaban al éxito y acabaron semiolvidados. Sin embargo, en este fragmento hay una hermosa conjunción de Movida y libertarios: Paloma Chamorro entrevista en “La edad de oro” a Nazario con motivo de la muerte de Ocaña. Chamorro llega a decirle: “Qué pasado estás, Nazario”, mientras éste balbucea sobre los anhelos virginales del pintor travesti.
En democracia, las revueltas y el poder solo se odian superficialmente, y siempre saben sacar lo mejor del otro en beneficio propio. (Y sí, aunque sea de otro modo, también los partidos conservadores saben aprovecharse de los revoltosos de derechas.)
Fuente: gonzalezferriz
Alternativa
Del blog de ishkarioth “Se me caen las monedas”:
Asegura el dicho que todos se apresuran a recitar que la crisis no es más que el estado en que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer. Olvidando la prosa florida, y teniendo en cuenta que la Humanidad ha sido un cambio perpetuo, sólo queda asentir con desgana ante la tautología…
Fuente: ishkarioth
Garzón i els petits tirans
Ferran Caballero nos ofrece una explicación clara y en catalán sobre la tiranía que supondría que por encima de la ley nos rigiésemos sólo por los caprichos morales (o moralistas) de unos u otros. Y es que la ley puede declarar culpable a quien nos parece una bellísima persona e inocente a quien nos cae rematadamente mal.

¿Debería ser legal la venta de riñones humanos?
Artículo del New York Times escrito por un donante voluntario de su riñón para un enfermo al que no conoce (vía @santiagonavajas)
La crudeza del heterosexismo en los aseos de un pub charro


